viernes, 26 de diciembre de 2014

EL KRAUSISMO EN ESPAÑA. PRINCIPIOS TEÓRICOS Y SEGUIDORES.


El krausismo es una doctrina que defiende la tolerancia académica y la libertad de cátedra frente al dogmatismo, las reglas, la religión o la política. Esta filosofía debe su nombre al pensador alemán Krause (1781-1832). El krausismo defiende el panenteísmo; el universo está contenido en Dios y éste a su vez lo trasciende. Dios está en todas las cosas.
Tuvo gran difusión en España donde alcanzó su máximo desarrollo práctico gracias a la obra de Julián Sanz del Río y a la Institución Libre de Enseñanza dirigida por el pedagogo Giner de los Ríos. En España se aplicó desde 1876 hasta 1936 ejerciendo gran influjo en la vida artística e intelectual a través de la Institución Libre de Enseñanza. Este centro educativo privado laico desempeñó una gran labor de renovación y desarrolló una serie de medidas dirigidas a superar el caótico panorama pedagógico del momento.
Defendieron la libertad de cátedra que les había sido negada, proclamaron la ética y la tolerancia por encima de todas las cosas y rechazaron ajustar sus enseñanzas a cualquier dogma oficial. La pedagogía krausista pone en contacto al alumno con la naturaleza y con cualquier objeto de conocimiento, por este motivo se le dará mucha importancia a las clases experimentales, a las excursiones y a aprender de manera gradual. El estudio de la naturaleza, de la geografía y de las gentes anónimas que la habitaban, se convirtió en una parte significativa de su programa provocando un cambio en los intereses de algunos artistas que se lanzaron a recuperar grandes figuras olvidadas como por ejemplo El Greco y la ciudad de Toledo.
Aunque intentaron llevar la educación a todos los rincones de España y su intención era buena, desde mi punto de vista, esta filosofía tuvo sus limitaciones pues no pudieron realizar una gran labor que abarcara buena parte del territorio español (esto también pudo deberse a que la guerra civil supuso el punto y final de esta iniciativa). Por otra parte, tampoco fueron demasiado realistas a la hora de emprender una tarea tan extensa, cara y complicada. En mi opinión, su excesivo idealismo, su paternalismo, el recurrido panenteísmo y su elitismo (no intencionado, pero elitismo al fin y al cabo) son los puntos débiles y cuestionables de este movimiento.

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